Aliados masculinos para la igualdad de género

Empezando

La igualdad de género beneficia a todas y todos los miembros de la sociedad. Es fundamental para lograr los objetivos nacionales de derechos humanos universales, gobernabilidad democrática, desarrollo sostenible y prosperidad económica en toda América Latina.

Aunque el empoderamiento de las mujeres es un elemento crítico de la igualdad de género, la igualdad de género no es un "problema de las mujeres", ni puede promoverse únicamente a través de los esfuerzos de las mujeres en las esferas pública o privada. Los hombres son actores importantes que pueden compartir la responsabilidad y participar activamente en esta agenda.

Además, la acción de los hombres en favor de la igualdad de género es necesaria porque siguen ocupando la mayoría de los puestos influyentes en la toma de decisiones en la región. Trabajando en asociación con mujeres, los parlamentarios pueden cambiar las reglas del juego para transformar las culturas políticas y las instituciones que perpetúan las normas de género dañinas.

Este kit de herramientas proporciona recursos para que las y los parlamentarios profundicen su comprensión de la dinámica y los impactos de la desigualdad de género, proporcionando técnicas prácticas para abordar esta problemática en la labor legislativa y en la vida cotidiana. Estas herramientas también se pueden emplear para motivar a colegas a unirse a estos esfuerzos.

Al revisar los módulos a continuación, aprenderá sobre:

  1. El valor del rol de los hombres como agentes de cambio en el trabajo por la igualdad de género
  2. Lo que significa ser un "aliado masculino"
  3. Las manifestaciones más sutiles de desigualdad que prevalecen en las legislaturas
  4. Formas prácticas de actuar en su posición como político
  5. Socios de la sociedad civil y campañas

Si bien estos recursos fueron diseñados para individuos identificados como hombres, todas las personas pueden encontrarlos de utilidad

Empezando

La igualdad de género beneficia a todas y todos los miembros de la sociedad. Es fundamental para lograr los objetivos nacionales de derechos humanos universales, gobernabilidad democrática, desarrollo sostenible y prosperidad económica en toda América Latina.

Aunque el empoderamiento de las mujeres es un elemento crítico de la igualdad de género, la igualdad de género no es un "problema de las mujeres", ni puede promoverse únicamente a través de los esfuerzos de las mujeres en las esferas pública o privada. Los hombres son actores importantes que pueden compartir la responsabilidad y participar activamente en esta agenda.

Además, la acción de los hombres en favor de la igualdad de género es necesaria porque siguen ocupando la mayoría de los puestos influyentes en la toma de decisiones en la región. Trabajando en asociación con mujeres, los parlamentarios pueden cambiar las reglas del juego para transformar las culturas políticas y las instituciones que perpetúan las normas de género dañinas.

Este kit de herramientas proporciona recursos para que las y los parlamentarios profundicen su comprensión de la dinámica y los impactos de la desigualdad de género, proporcionando técnicas prácticas para abordar esta problemática en la labor legislativa y en la vida cotidiana. Estas herramientas también se pueden emplear para motivar a colegas a unirse a estos esfuerzos.

Al revisar los módulos a continuación, aprenderá sobre:

  1. El valor del rol de los hombres como agentes de cambio en el trabajo por la igualdad de género
  2. Lo que significa ser un "aliado masculino"
  3. Las manifestaciones más sutiles de desigualdad que prevalecen en las legislaturas
  4. Formas prácticas de actuar en su posición como político
  5. Socios de la sociedad civil y campañas

Si bien estos recursos fueron diseñados para individuos identificados como hombres, todas las personas pueden encontrarlos de utilidad

¿Sabía usted?

El párrafo 20 de la resolución sobre la Agenda 2030 de la ONU, que acompaña a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, establece que "se eliminarán todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres y las niñas, incluso mediante la participación de los hombres y los niños".

En las últimas décadas se ha prestado una mayor atención a nivel mundial a las funciones y responsabilidades de los hombres para promover la igualdad de género, incluyendo los derechos humanos y el empoderamiento de las mujeres. La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995, celebrada en Beijing (China), alentó un cambio crítico en el pensamiento; a través de la Plataforma de Acción, se hizo un llamado a "una transformación radical de la relación entre mujeres y hombres" y al “compromiso de inspirar a una nueva generación de mujeres y hombres a trabajar juntos por una sociedad más justa".

La redefinición de las masculinidades ha sido una parte central de la conversación sobre el avance de la igualdad y la transformación de las relaciones de género con la participación de los hombres. En casi todas las culturas, la masculinidad tradicional se define de manera rígida y estrecha. Está moldeada por ideales sobre la virilidad que pueden ser tóxicos o perpetuar la desigualdad al asumir que los hombres son poderosos y dominantes. Estos ideales comienzan a impartirse durante la socialización de la primera infancia. La violencia competitiva y la agresión sexual suelen ser alentadas, mientras que expresar emociones, asumir una parte equitativa del trabajo doméstico y de cuidado, y/o buscar ayuda para el dolor, el abuso o el trauma, suelen ser desalentados.

En América Latina, la disciplina académica de los estudios de masculinidad se ha convertido en un área importante de investigación. Este cuerpo de investigación analiza las especificidades culturales e históricas, así como las oportunidades y resistencias locales. Una de las dinámicas que ha dado impulso al examen de las masculinidades en la región entre académicos y profesionales por igual es la preocupación por las altas tasas de violencia de género y fobia LGBTQI.

Si bien el desarrollo de la agenda que se establece en la Plataforma de Acción ha sido desigual y las intervenciones se han centrado principalmente en unas pocas áreas (por ejemplo, la salud, la prevención de la violencia, la paternidad y los lugares de trabajo), el éxito de los esfuerzos actuales ha dado lugar a un creciente conjunto de pruebas que corroboran la importancia de ese enfoque de la igualdad de género. Esto ha apoyado la expansión de políticas, marcos internacionales de desarrollo e iniciativas de los sectores público y privado que reconocen la participación de los hombres como esencial para cerrar las brechas de género.

Los hombres en el parlamento pueden desempeñar un papel vital en la promoción de la igualdad de género promoviendo el progreso continuo de tales iniciativas y ayudando activamente a transformar las normas de género. Entender las formas en que la masculinidad tóxica contribuye a la desigualdad de género en el trabajo legislativo, y crear conciencia sobre el tema, podría conducir a estrategias nuevas y efectivas para abordar cuestiones clave.

Antes de continuar con la siguiente sección del kit de herramientas, le invitamos a consultar la descripción de la igualdad de género  de  Hombres, masculinidades y cambios en el poder: un documento de debate sobre la participación de los hombres en la igualdad de género desde Beijing 1995 hasta el año 2015, una revisión exhaustiva de MenEngage en colaboración con ONU Mujeres y UNFPA.

Las y los aliados son personas que se asocian activamente, sobre la base de la solidaridad, con grupos marginados en su lucha por la igualdad y la justicia social. Trabajan para lograr cambios significativos buscando estar en consonancia con los propios grupos, asegurando que su apoyo no refuerce los patrones de opresión ni socave la acción, la voz y el liderazgo de estos grupos.

Los aliados masculinos para la igualdad de género son defensores que trabajan en asociación con las mujeres para desarraigar y transformar las relaciones y estereotipos de género dañinos. Los aliados efectivos consideran y defienden cuidadosamente los principios a continuación.

Conciencia del privilegio masculino

Ser un aliado masculino implica primero reconocer las formas en que los hombres como grupo tienen privilegios políticos, económicos y sociales. Si bien los hombres también pueden enfrentar discriminación debido a su género y/o elementos interseccionales de sus identidades, incluyendo la clase socioeconómica, la sexualidad, el origen étnico, la edad y la (des)capacidad, entre otros; en resumen, son privilegiados sobre las mujeres en el orden de género actual. Los aliados entienden, reconocen y, cuando es apropiado, aprovechan su privilegio masculino para ayudar a remediar los desequilibrios de poder de género.

Búsqueda continua de oportunidades de aprendizaje

Los aliados masculinos están comprometidos sobre todo con educarse en cuestiones clave relacionadas con la desigualdad de género. Esto ayudará a crear conocimiento de las muchas perspectivas y experiencias de vida de las mujeres y otros grupos sociales que están en desventaja por las relaciones normativas de género. La educación de este tipo informará la acción apropiada y respetuosa.

Las principales fuentes de información incluyen testimonios de mujeres de diversos orígenes, noticias difundidas a través de las cuentas de redes sociales de organizaciones en pro de la igualdad de género y contenido creado por mujeres, incluidos artículos de opinión, conferencias y análisis de políticas.

Rendición de cuentas a los grupos que trabajan por los derechos de las mujeres

Los aliados masculinos se involucran en una reflexión crítica sobre cómo su posición privilegiada para abogar en la esfera pública es posible porque otros grupos están subordinados. En ciertas circunstancias, la participación de los hombres en el trabajo por la igualdad de género puede ser recibida, comprensiblemente, con aprensión por las organizaciones y movimientos de mujeres. Usar sus espacios de privilegio para promover la igualdad de derechos es necesario, pero debe hacerse de manera que no desvíe la atención de las mujeres y las victorias duramente ganadas del feminismo en los últimos siglos.

Trabajar junto a diversos grupos de defensa de los derechos de las mujeres y fomentar relaciones de confianza ayudará a guiar la dirección de las contribuciones de los aliados. Los aliados pueden comprometerse a garantizar que el público en general reconozca la agencia de las mujeres y escuche sus voces amplificadas, en lugar de ver a otros hablar en nombre de las mujeres o actuar en línea con los estereotipos tradicionales de género donde los hombres son vistos como los protectores de las mujeres.

Respaldar las palabras con hechos

Si bien muchos hombres están de acuerdo con la igualdad de género en principio, el progreso real requiere que este apoyo se traduzca en acciones concretas. Por lo tanto, los aliados masculinos nivelan proactivamente las condiciones y disipan algunos de sus privilegios históricos. Esto podría incluir el apoyo a medidas afirmativas para las mujeres, dar cabida a las mujeres en altos puestos de liderazgo o compartir la responsabilidad de tareas peyorativamente consideradas como femeninas.

Como parlamentario, usted tiene una mayor capacidad para tener un impacto significativo, ya que puede maximizar las vías legislativas disponibles para llevar las palabras a la acción e influir en la voluntad política para promover la igualdad de género en los niveles más altos. Tales contribuciones se amplían en los próximos módulos del kit de herramientas, y pueden establecer y mantener un nuevo estándar para los hombres en el poder.

Animando a otros a participar

Compartir sus conocimientos e involucrar a otros hombres en iniciativas por la igualdad de género son contribuciones invaluables de los aliados masculinos. Los estudios muestran que los hombres generalmente responden mejor a otros hombres que a las mujeres en estos temas; si bien la legitimidad social de los hombres sobre las mujeres es parte de la raíz del problema, es un ejemplo de privilegio que puede aprovecharse para desafiar eficazmente al patriarcado y alterar esta realidad.

Asumir la responsabilidad de motivar a otros a abordar la igualdad de género de una nueva manera, con los hombres como actores clave, puede también disminuir la carga de este trabajo sobre las mujeres.

Como instituciones sociales donde las relaciones de género se refuerzan, negocian y desafían simultáneamente, los parlamentos tienen el potencial de influenciar de forma positiva la visión nacional sobre la igualdad de género. Sin embargo, puede ser difícil movilizar el cambio en las legislaturas, ya que sus operaciones son el resultado de tradiciones y jerarquías de larga data. Los parlamentos fueron diseñados originalmente por y para hombres, y siguen siendo en su mayoría dominados por hombres en todo el mundo.

Promover la comprensión de cómo se manifiesta la desigualdad de género en este entorno es una tarea primordial para los aliados por la igualdad de género en el parlamento. A partir de ahí, la sensibilización sobre la necesidad de soluciones específicas para cada contexto apoyará el logro del ODS 5 sobre igualdad de género y el ODS 16 sobre buena gobernanza e instituciones sólidas.

Baja representación

El número de mujeres elegidas y nombradas para el parlamento, conocido como representación descriptiva, es una de las medidas más estándares del empoderamiento de la mujer en términos comparativos globales. Un mayor porcentaje de mujeres en los parlamentos nacionales se asocia con numerosos beneficios para el desarrollo social y económico. La representación sustantiva se refiere a la capacidad de las mujeres para influir en la agenda legislativa y abordar sus diversas preocupaciones, y para hacerlo libres de discriminación. El trabajo de los hombres por los derechos y el liderazgo de las mujeres es parte de la búsqueda de este objetivo, al igual que garantizar que se cuente con los recursos necesarios en la legislatura para avanzar esta agenda.

Aunque gran parte de la discusión sobre la igualdad de género en la política gira en torno a la representación descriptiva (los números), también se debe prestar atención a los aspectos cualitativos de la participación de las mujeres. Es importante examinar el número de mujeres que ocupan altos puestos de liderazgo, cómo los roles ejecutivos y las presidencias de comisiones, y si las carteras que presiden se consideran "duras" (finanzas, relaciones exteriores, comercio, industria, etc.) o "blandas" (cultura, educación, desarrollo social, etc.).

El aumento de la representación descriptiva no se traduce necesariamente en una representación sustantiva; a las mujeres se les debe garantizar no sólo escaños, sino voces fuertes en el parlamento a favor de la igualdad de género. Por esta razón, especialistas destacan la importancia de "actores críticos" como los aliados masculinos que promueven objetivos feministas en la legislatura.

Prácticas institucionales discriminatorias

La desigualdad es más reconocible en formas explícitas como la violencia física o las brechas salariales, pero también se manifiesta de maneras que son más difíciles de reconocer. Los sesgos de género pueden crear obstáculos significativos, pero menos obvios, que limitan la capacidad de las mujeres y otros grupos subrepresentados para contribuir plenamente en la vida política.

¿Ha observado alguna de estas tendencias en su parlamento?

El "club de los viejos amigos": El intercambio de información política y la toma de decisiones se produce en espacios informales donde las mujeres no suelen ser invitadas (clubes, bares o eventos deportivos).

Microagresiones o "sexismo de baja intensidad": En las sesiones plenarias, los colegas deciden revisar sus teléfonos o leer otros materiales durante las intervenciones de las mujeres.

Tokenismo (participación simbólica): A las minorías se les hace sentir que su presencia es sobre todo una declaración política, y que en lugar de presentar sus opiniones deberían estar agradecidas solo por estar presentes.

Estos comportamientos y actitudes sexistas cotidianas en las instituciones parlamentarias contribuyen a un entorno político donde prospera el acoso basado en el género. Estas formas de acoso y discriminación violan los derechos políticos de las mujeres y debilitan la representación de sus intereses, socavando así la gobernabilidad democrática.

Falta de auditorías en el lugar de trabajo

Puede haber una escasez de incentivos o mecanismos en la legislatura para dar visibilidad a las expresiones formales e informales de la desigualdad de género. Para comenzar este proceso, los defensores y aliados de la igualdad de género pueden utilizar el marco de la Unión Interparlamentaria (UIP) para un parlamento sensible al género, el cual describe 7 áreas de acción para promover un entorno profesional accesible, justo, seguro y respetuoso donde las mujeres quieran trabajar. La herramienta de autoevaluación de la UIP  facilita la evaluación de las legislaturas de acuerdo con estos criterios. La sección correspondiente al área 5 sobre la responsabilidad compartida de los hombres puede ser de particular interés.

Las y los parlamentarios pueden abogar por la realización de este ejercicio de auditoría como un medio para sentar las bases para el cambio. Los resultados obtenidos ayudarán a priorizar acciones concretas como resultado de un proceso de consulta inclusivo.

Las y los parlamentarios pueden aprovechar sus plataformas para influir en la opinión pública, las estructuras y autoridades políticas, y las agendas legislativas en favor de la igualdad de género. Dado que los hombres superan ampliamente en número a las mujeres en la mayoría de los parlamentos latinoamericanos, el liderazgo audaz de los aliados masculinos en este entorno acelerará los esfuerzos de inclusión social y legal. Este trabajo comprometido en asocio con las mujeres y los grupos marginados mejora aún más la representación y fortalece las condiciones para cultivar la confianza ciudadana.

Estrategias interpersonales

Algunos de los cambios de mayor impacto que pueden ser impulsados por los aliados ocurren a nivel individual. Crear conciencia y desafiar la desigualdad cuando se presencia en el recinto parlamentario ayudará a cambiar la cultura institucional y motivará a otros a hablar. Algunos ejemplos son:

  • Modelar un lenguaje inclusivo y señalar cuando se usa el lenguaje de manera excluyente o discriminatoria
  • Usar la prueba de "reversibilidad" para ayudar a otros en la identificación de sesgos o prejuicios de género
  • Emplear técnicas para interacciones más equitativas entre las y los miembros de las reuniones que preside u otros grupos que lidera
  • Involucrarse con las juventudes para cambiar las nociones sobre el género (enseñar a las y los estudiantes sobre su trabajo, alentar el liderazgo político de las niñas y hablar con niños y hombres jóvenes sobre masculinidades saludables)
  • Responsabilizar a otros líderes masculinos por los compromisos de igualdad de género asumidos en las plataformas de los partidos y durante las campañas electorales

Normas institucionales para espacios políticos inclusivos

Los aliados pueden dar forma a la estructura interna de las legislaturas para facilitar una mayor participación de diversos grupos. Formalizar la sensibilidad de género en las prácticas y normas políticas, informadas por su aprendizaje, consultas o una auditoría de género si se ha realizado, puede ayudar a mejorar el funcionamiento de su partido y parlamento.

Parlamentarias y parlamentarios de países latinoamericanos han identificado las siguientes iniciativas prometedoras que podrían ser de interés para promover en su legislatura:

  • Desarrollar o modificar el código de conducta y ética para garantizar un ambiente de trabajo igualitario y libre de acoso
  • Revisar el reglamento desde una perspectiva de género
  • Asegurar que existan protocolos claros para denunciar y responder al acoso sexual, tanto para las y los parlamentarios como para el personal.
  • Establecer actividades de inducción u otras actividades de capacitación para hombres y mujeres a fin de aumentar la conciencia sobre las cuestiones de género y diversidad
  • Crear un grupo multipartidista para la igualdad de género

Si estos proyectos ya están en marcha, los aliados pueden colaborar con quienes los coordinan para asegurar el respaldo político y facilitar cualquier tipo de apoyo según sea necesario.

Aplicar una perspectiva de género en la elaboración de leyes y la presupuestación

Se debe aplicar una perspectiva de género al examinar todos los proyectos de ley, en todas las comisiones y por todas y todos los parlamentarios. Si existe, la oficina de género estará bien posicionada para ayudarle a usted y a su personal a incorporar la perspectiva de género en esta labor.

Los aliados también pueden promover asignaciones presupuestarias que reflejen un compromiso nacional para lograr la igualdad de género, con iniciativas bien estructuradas para promover la posición de las mujeres y los grupos marginados. El gasto en todos los sectores también debe examinarse en busca de impactos diferenciales en mujeres y hombres, que pueden proyectarse a partir de un análisis presupuestario sensible al género antes de los debates presupuestarios. Esta iniciativa deberá ir acompañada de la promoción de datos desagregados por género y por otros factores sociales.

Por último, los aliados masculinos en el parlamento pueden ayudar a alinear la legislación y las asignaciones presupuestarias con los compromisos internacionales como los ODS y la CEDAW, los marcos regionales como Belém do Pará y las políticas o planes nacionales de género, si existen.

Estrategias para presidir reuniones inclusivas en términos de género (ParlAmericas).

Tratamiento mediático igualitario de las mujeres políticas (ParlAmericas)

Sensibilidad de género en la legislación (ParlAmericas)

Violencia de género, masculinidades y políticas públicas (Graciela Vélez y Héctor Serrano)

La colaboración con las partes interesadas a nivel local e internacional puede ampliar el impacto de las inversiones de todas y todos los actores en la igualdad de género. Los socios potenciales incluyen instituciones regionales, universidades, empresas, parlamentos juveniles, profesionales del desarrollo, movimientos de mujeres y oenegés.

Estos grupos de la sociedad civil pueden proporcionar acceso a una gama de conocimientos especializados sobre buenas prácticas, lo que es particularmente útil para determinar los puntos de entrada para las iniciativas de igualdad de género que promueven la participación de los hombres, o cuando se busca retroalimentación sobre políticas o presupuestos desde una perspectiva de género. Los aliados masculinos en el parlamento, a su vez, ofrecen plataformas importantes para avanzar proyectos relevantes en lugares estratégicos.

Las organizaciones e iniciativas que se enumeran a continuación son solo una muestra de los recursos a los que los aliados masculinos pueden acceder y apoyar en sus esfuerzos para promover la igualdad de género.

Campañas

La iniciativa HeForShe de ONU Mujeres pide a los hombres que se comprometan a hablar en contra de la discriminación de género y la violencia contra las mujeres y las niñas. En su sitio web, puede obtener más información, asumir el compromiso y explorar materiales relacionados con la adopción de medidas.

Una campaña de liderazgo (en inglés) organizada por el Foro Global de Mujeres Líderes Políticas pidió a los primeros ministros y presidentes de todo el mundo que presentasen testimonios que completaran la declaración: "Necesitamos más mujeres en los parlamentos y como lideresas políticas porque..." .

 Organizaciones

Aparte de organizaciones como estas que tienen misiones específicas para involucrar a los hombres, es esencial aprender de, y apoyar a los grupos y movimientos liderados por mujeres, especialmente en el ámbito comunitario. Es probable que estos grupos estén mejor informados sobre las necesidades y experiencias de vida de diversas mujeres y de consideraciones que deben guiar todo el trabajo por la igualdad de género.

Investigación

Para garantizar que la acción para promover la igualdad de género sea estratégica, bien informada y sostenible a largo plazo, es fundamental establecer conexiones con grupos de la sociedad civil de ideas afines. Los aliados masculinos en el parlamento están bien posicionados para incorporar sus buenas prácticas y evidencias en su propio trabajo, y para reforzar sus misiones a nivel institucional.

"Estudio tras estudio nos ha enseñado que no hay herramienta para el desarrollo más efectivo que la educación de las niñas y el empoderamiento de las mujeres... Cuando las mujeres están plenamente involucradas, los beneficios se pueden ver de inmediato: las familias son más saludables; están mejor alimentadas; sus ingresos, ahorros y reinversión suben. Y lo que es cierto para las familias es cierto para las comunidades y, eventualmente, para países enteros".

Kofi Annan

Ex-Secretario General de las Naciones Unidas

Buenas Prácticas

Las buenas prácticas a continuación han sido compartidas por parlamentarias, parlamentarios y otras partes interesadas. Describen técnicas para involucrar a los hombres en iniciativas de igualdad de género.

 

Autoevalúese

Repase la información clave de este kit de herramientas con un breve cuestionario. Estas preguntas están destinadas a la revisión de conocimientos personales y las respuestas son anónimas.

Consulte otras cajas de herramientas

Los grupos parlamentarios pueden ser instrumentos importantes para avanzar la igualdad de género en los parlamentos.
Una herramienta para apoyar a parlamentarias y parlamentarios a promover las licencias parentales.