Sin un aprendizaje y una reflexión continua, nuestra socialización de género puede hacer que la defensa de los derechos de las mujeres caiga inadvertidamente en patrones de paternalismo.

Un ejemplo es el "argumento relacional" por el cual a los hombres se les dice: "Ella podría ser su esposa/novia/hija/madre/hermana". Esto puede ser una estrategia retórica efectiva; sin embargo, sugiere que las mujeres son dignas de respeto debido a su relación con un hombre, no como portadoras independientes de derechos humanos,. También puede reforzar el estereotipo del papel de los hombres como protectores familiares sobre las mujeres y niñas débiles.

Si el argumento relacional se emplea para crear conciencia sobre la violencia masculina contra las mujeres, es además importante reconocer que, estadísticamente hablando, las mujeres tienen más probabilidades de ser lastimadas o asesinadas por sus parejas íntimas u otras relaciones