El acoso político basado en el género es la intimidación, la coerción o la violencia dirigida a las mujeres y otros grupos marginados por su actividad en la vida política y pública, de manera que exacerban la discriminación de género. En la política parlamentaria, esto puede manifestarse como lenguaje sexista en el recinto legislativo, cobertura mediática sesgada que socava el liderazgo de las mujeres, presión para renunciar a cargos de elección o agresión física, entre otros. Los actos de acoso político refuerzan los roles de género tradicionales y el dominio de los hombres sobre los espacios de toma de decisiones, creando un ambiente hostil que puede disuadir a las mujeres de la participación política.