Una forma tradicional de organizar la sociedad que a menudo se encuentra en la raíz de la desigualdad de género. De acuerdo con este tipo de sistema social, a los hombres, o lo que se considera masculino, se les concede más importancia que a las mujeres, o lo que se considera femenino. Tradicionalmente, las sociedades se han organizado de tal manera que la propiedad, la residencia y la ascendencia, así como la toma de decisiones con respecto a la mayoría de las áreas de la vida, han sido el dominio de los hombres. Esto a menudo se basa en apelaciones al razonamiento biológico (por ejemplo, la creencia de que a las mujeres se les da de forma más natural el rol de cuidadoras) y continúa siendo la base de muchos tipos de discriminación de género. (Fuente: ONU Mujeres)